EL PODER DE LA FORMA

EL PODER DE LA FORMA

Se ha concluido en la actualidad a través de la observación de la actividad cerebral, mediante imágenes por resonancia magnética, así como la observación de la amígdala (región del cerebro implicada en el procesamiento del miedo), que los objetos angulosos desencadenan un nivel de procesamiento más profundo que los curvilíneos, aunque éstos últimos agradan más en general y generan una sensación más positiva.

En general el grado de angulosidad se corresponde con el nivel de activación de la amígdala. Los objetos angulosos son más eficaces para llamar la atención y provocar ideas; los objetos curvilíneos resultan más eficaces para desencadenar una respuesta emocional y estética positiva.

Las personas y objetos de rasgos redondeados (ojos grandes, nariz pequeña, frente ancha, barbilla estrecha, frente ancha, barbilla estrecha y piel y cabello claros), se perciben como más aniñadas y, en consecuencia, les atribuimos características propias de la personalidad infantil: inocencia, indefensión, honestidad y pureza. Esta asociación se halla en todas las franjas de edad, en todas las culturas y en muchas especies de mamíferos.

El grado en que las connotaciones de los rostros aniñados y redondeados influyen en las personas resulta evidente en el modo en que los adultos tratamos a los niños. Por ejemplo, los bebés con rasgos infantiles muy acusados se perciben como más agradables, más atractivos y más divertidos y entre los adultos se perciben más deseos de cuidarlos o estar en su compañía. Un fenómeno estrechamente ligado a éste es el de los malos tratos que se dan entre los  bebés prematuros: aproximadamente un 300% más frecuentes que entre los bebés que nacen después de los nueve meses de embarazo.

Leave a Reply

* Name:
* E-mail: (Not Published)
   Website: (Site url withhttp://)
* Comment:
Type Code